De qué se trata
La enfermedad periodontal es silenciosa. En un inicio podrías sangrar un poco al cepillarte, tener un olor bucal distinto, inflamarte, retraerse tu encía, y para cuando aparece la movilidad ya podría ser muy tarde, debido a que se perdió hueso que no vuelve.
La buena noticia es que podemos detectarla temprano con un examen sencillo y lograr su control. Su correcto diagnóstico incluye sondaje de cada diente, radiografías y registro fotográfico. Con eso sabemos qué tan extensa es la infección, dónde está activa y cómo podemos recuperar la salud. El tratamiento arranca de forma no quirúrgica: raspaje y alisado radicular, con anestesia y por sectores para que sea cómodo.
En algunos casos donde la infección está más avanzada, la cirugía periodontal permite acceder a lo que la instrumentación profunda no alcanza, corregir defectos del hueso o mejorar la estética de la encía.
La periodoncia también incluye la reconstrucción de hueso, el reemplazo mediante implantes de dientes ausentes, así como el mantenimiento periodontal que permite mantener en buenas condiciones los tratamientos instaurados.
Casos reales
Fotos de pacientes de la clínica, publicadas con su autorización. Arrastra la barra para comparar.
Después
Antes

Encías retraídas en los dientes de abajo, cubiertas con injerto
