De qué se trata
Antes de instalar tu ortodoncia, estudiamos el caso: fotografías, radiografías, escáner de tus arcadas y análisis de cómo encajan. De ahí sale el plan de movimiento —qué diente se mueve, en qué orden y hasta dónde— y una simulación que te muestra el punto de llegada.
Puedes elegir entre brackets metálicos, brackets estéticos o alineadores transparentes. Cada opción tiene ventajas reales y limitaciones reales; te las explicamos sin vender la más cara.
Los controles son periódicos y cortos. Al terminar, la retención es obligatoria: sin ella los dientes tienden a volver, y ese trabajo de meses se pierde. La retención también forma parte del plan y de su costo, no es un extra que aparece al final.
