De qué se trata
La primera visita se recomienda cuando sale el primer diente o antes del primer año. Es corta y su objetivo no es tratar: es que el niño conozca el lugar, se siente en la silla, vea los instrumentos y salga con una buena sensación del odontólogo. Esa primera impresión define los siguientes diez años.
A partir de ahí, el trabajo es sobre todo preventivo: control de caries, aplicación de flúor, sellantes en los molares definitivos y revisión del recambio dental para detectar a tiempo problemas de espacio o de mordida. Si se necesita ortopedia con aparatos fijos o removibles, también se realiza aquí: contamos con una amplia variedad de tratamientos acordes a las necesidades de cada niño.
Cuando hay que tratar, lo hacemos con el ritmo del niño y explicándole en su idioma qué va a sentir. Los papás entran al consultorio y saben en todo momento qué se está haciendo y por qué.
