Un implante dental es un tornillo de titanio que se coloca en el hueso maxilar para reemplazar la raíz de un diente que se perdió. Sobre él se instala después una corona, que es la parte visible.
Lo que diferencia al implante de otras soluciones es que sustituye la raíz, no solo la corona. Esa diferencia tiene una consecuencia concreta: el hueso recibe estímulo al masticar y deja de reabsorberse, cosa que no ocurre con una prótesis apoyada sobre la encía.
Qué pasa cuando se pierde un diente y no se reemplaza
No es solo un espacio vacío. En los meses siguientes ocurren tres cosas:
El hueso de esa zona empieza a perder volumen porque ya no recibe carga. Con el tiempo esa pérdida complica cualquier tratamiento posterior.
Los dientes vecinos se inclinan hacia el espacio y el diente antagonista, el de la arcada opuesta, se extruye buscando contacto. La mordida se desorganiza.
La masticación se reparte mal y sobrecarga las piezas que quedan, que terminan desgastándose más rápido.
Por eso el momento de reemplazar importa. Cuanto antes se evalúe, más sencillo es el tratamiento.
Cómo es el procedimiento
Estudio del caso. Se toma una tomografía que muestra el volumen y la densidad del hueso en tres dimensiones. Con eso se define la posición, el diámetro y la longitud del implante antes de tocar nada. Esta planeación es la que determina el resultado.
Colocación. Es un procedimiento ambulatorio con anestesia local. Se prepara el lecho en el hueso y se instala el implante. El posoperatorio habitual es de molestia leve durante dos o tres días.
Osteointegración. El hueso crece alrededor del titanio y lo integra. Toma entre tres y seis meses según la zona y la calidad del hueso. En ese tiempo el paciente lleva una solución provisional si la zona es visible.
Corona definitiva. Se toma una impresión o un escaneo y se fabrica la corona a medida, ajustando color y forma a los dientes vecinos. Se atornilla o cementa sobre el implante.
Controles. Revisiones periódicas para verificar el estado del tejido alrededor del implante, igual que con un diente natural.
Quién es candidato
La mayoría de los adultos lo son, pero hay condiciones que se evalúan antes:
- Volumen de hueso suficiente. Si no lo hay, existen procedimientos de regeneración previos
- Encías sanas. Esta es la condición más importante y la más pasada por alto. Un implante colocado en una boca con enfermedad periodontal activa tiene alto riesgo de fracaso, porque los mismos tejidos que perdieron el diente afectan al implante
- Crecimiento óseo completo. En pacientes jóvenes se espera a que termine el desarrollo
- Condiciones generales controladas. Diabetes, tratamientos con bifosfonatos y otras situaciones requieren valoración conjunta
- No fumar, o reducirlo. El tabaco disminuye de forma significativa la tasa de éxito
Por qué el orden del tratamiento importa
Un error frecuente es colocar implantes sin tratar antes la condición de las encías. Si hubo pérdida de hueso por enfermedad periodontal, lo primero es controlarla y estabilizar el tejido. Solo entonces tiene sentido invertir en un implante.
Esto explica por qué en una clínica de especialidad el periodoncista y el rehabilitador trabajan sobre el mismo plan. El diagnóstico de uno condiciona el trabajo del otro.
Cuánto dura
Un implante bien planeado, colocado en hueso adecuado y con mantenimiento regular puede durar décadas. Los estudios de seguimiento a diez años muestran tasas de permanencia altas.
Lo que falla no suele ser el titanio, es el tejido alrededor cuando no hay control periódico. El implante no se caria, pero sí se puede perder por una condición inflamatoria si se descuida la higiene y los controles.
Atención en Medellín
En ALTHEA Dental Office el caso se planea completo antes de empezar: estudio de imágenes, evaluación del estado de las encías y plan por fases con tiempos definidos. El tratamiento lo realizan las especialistas, no un odontólogo general.
Estamos en el Centro Comercial El Tesoro, Torre Médica 2, consultorio 1466.
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