La periodontitis es una afección de los tejidos que sostienen el diente. No se queda en la encía: compromete el ligamento y el hueso que mantienen la pieza en su lugar. Cuando avanza sin tratamiento, el diente pierde soporte, se mueve y termina cayéndose aunque esté sano por dentro.
Es una de las principales causas de pérdida dental en adultos, y la mayoría de las personas la descubre tarde porque en sus primeras etapas no duele.
En qué se diferencia de la gingivitis
La gingivitis es la etapa inicial y afecta solo la encía. Es reversible: con una limpieza profesional y buena higiene, la encía vuelve a la normalidad.
La periodontitis es la etapa siguiente. Aquí ya hay pérdida de hueso, y esa pérdida no se recupera sola. El tratamiento busca detener el avance y, en algunos casos, regenerar lo perdido.
El paso de una a otra puede tomar años y ocurre sin síntomas evidentes. Por eso la revisión periódica con un especialista importa tanto.
Señales que no se deben ignorar
- Encías que sangran al cepillarse o al usar seda dental
- Encías enrojecidas, inflamadas o separadas del diente
- Mal aliento persistente que no mejora con enjuague
- Sensación de que los dientes se ven más largos, porque la encía se retrajo
- Espacios nuevos entre los dientes
- Dientes que se sienten flojos o que cambiaron de posición
- Molestia al morder
El sangrado es la señal más temprana y la más ignorada. Una encía sana no sangra.
Qué aumenta el riesgo
El factor principal es la acumulación de placa bacteriana que se endurece y forma cálculo por debajo de la encía, donde el cepillo no llega. A eso se suman el tabaquismo, el estrés sostenido, los cambios hormonales, ciertos medicamentos y los antecedentes familiares.
Las personas con diabetes requieren control periodontal más frecuente, porque la relación entre ambas condiciones funciona en los dos sentidos.
Cómo es el tratamiento
Diagnóstico. Antes de cualquier procedimiento se hace un periodontograma, que mide la profundidad del surco alrededor de cada diente, junto con radiografías que muestran el nivel de hueso. Ese mapa define el plan.
Fase inicial. Raspaje y alisado radicular, que es la limpieza profunda por debajo de la encía para retirar el cálculo adherido a la raíz. Se hace por sectores y con anestesia local. En la mayoría de los casos esta fase detiene el avance.
Reevaluación. Entre cuatro y seis semanas después se vuelve a medir. Si los tejidos respondieron, se pasa a mantenimiento.
Fase quirúrgica. Cuando quedan zonas profundas que no respondieron, se interviene para acceder a ellas. Según el caso puede incluir injerto de encía para cubrir raíces expuestas, o procedimientos de regeneración ósea.
Mantenimiento. Es la parte que define el resultado a largo plazo. Controles cada tres o cuatro meses, no cada año. La periodontitis no se cura en el sentido de desaparecer: se controla.
Por qué conviene un especialista
El periodoncista es el odontólogo que se especializó en los tejidos de soporte del diente. Tiene el entrenamiento y los instrumentos para trabajar por debajo de la encía con precisión, y para decidir cuándo un diente aún se puede conservar y cuándo no.
Esa diferencia pesa. Un diente que se conserva evita después un implante y una corona.
Atención en Medellín
En ALTHEA Dental Office el manejo periodontal lo realiza directamente la especialista, no un odontólogo general. El caso se estudia completo antes de iniciar: diagnóstico, radiografías y plan por fases, con tiempos y alcance definidos desde el comienzo.
Estamos en el Centro Comercial El Tesoro, Torre Médica 2, consultorio 1466.
Si reconoces alguna de las señales descritas, agenda tu valoración. En periodoncia, el momento en que se interviene cambia el pronóstico.
