La recomendación de las asociaciones de odontopediatría es clara: la primera visita debe ocurrir cuando aparece el primer diente o, a más tardar, al cumplir el primer año.
Suena temprano y por eso casi nadie lo cumple. La mayoría de los niños llega al consultorio a los cuatro o cinco años, muchas veces porque ya hay un problema. Eso cambia por completo la experiencia: el primer recuerdo del niño queda asociado a una molestia en lugar de a una revisión tranquila.
Por qué tan temprano
En esa primera cita casi no se trata nada. Lo que se hace es distinto y vale más:
Se revisa cómo vienen los dientes y si hay señales tempranas de caries, que en bebés puede aparecer en los dientes de arriba y avanzar rápido.
Se orienta a los padres sobre higiene, uso del biberón durante la noche, chupo, consumo de azúcar y flúor según la edad.
Y, sobre todo, el niño conoce el consultorio sin que le duela nada. Se sienta en la silla, ve los instrumentos, escucha los ruidos. Esa familiarización es lo que determina si va a colaborar en las citas siguientes.
Los dientes de leche sí importan
Es frecuente escuchar que no vale la pena tratarlos porque se van a caer. Es un error con consecuencias.
Los dientes temporales guardan el espacio para los permanentes. Si uno se pierde antes de tiempo, los vecinos se desplazan y el diente definitivo no encuentra lugar, lo que después requiere ortodoncia.
Además intervienen en la masticación, en la pronunciación y en la forma como el niño se relaciona. Una caries avanzada en un diente de leche duele igual y puede afectar al germen del permanente que viene debajo.
Cómo preparar al niño
- Habla de la cita con naturalidad, sin anticipar nada que no va a pasar
- Evita las palabras que generan miedo: inyección, dolor, sacar. Si el niño no las conoce, no hay razón para introducirlas
- No uses la cita como amenaza por no cepillarse
- No le prometas que no le van a hacer nada, porque si hace falta algo pierdes su confianza
- Agenda en la mañana, cuando el niño está descansado
- Si otro hermano ya asiste, llevarlo a esa cita como acompañante funciona muy bien
Y algo que a veces pasa desapercibido: si el adulto que acompaña transmite su propia ansiedad, el niño la recoge. Conviene que lo acompañe quien esté más tranquilo con el tema.
Qué incluye la atención en odontopediatría
- Revisión completa y seguimiento del desarrollo de los dientes y los maxilares
- Limpieza adaptada a la edad
- Aplicación de flúor según el riesgo de cada niño
- Sellantes en las superficies de masticación de los molares, que es donde empieza la mayoría de las caries
- Tratamiento de caries con técnicas pensadas para niños
- Manejo de traumatismos, frecuentes entre los dos y los cinco años
- Orientación sobre hábitos como el chupo, el dedo o la respiración por la boca
- Detección temprana de problemas de mordida que conviene tratar antes
Cada cuánto volver
Cada seis meses en condiciones normales. En niños con alto riesgo de caries, con ortodoncia o con hábitos que requieren seguimiento, cada tres o cuatro meses.
La regularidad tiene un efecto que va más allá de lo clínico: el niño que va dos veces al año sin que nada duela crece sin miedo al odontólogo. Ese es el verdadero objetivo de la odontopediatría.
Atención en Medellín
En ALTHEA Dental Office la atención de los niños se hace con el tiempo y el trato que la edad requiere. El acompañamiento a los padres es parte de la consulta, porque buena parte del cuidado ocurre en casa.
Estamos en el Centro Comercial El Tesoro, Torre Médica 2, consultorio 1466.
Agenda la primera cita de tu hijo.
